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3 de diciembre de 2007
Hoy cambiamos de estación, dejamos la grandiosa Vail, en la que hemos podido disfrutar de una nieve espectacular a pesar de las pocas pistas abiertas, para ir a Beaver Creek, la estación con más glamour de Colorado. Nada más cruzar Avon para entrar en Beave Creek, nos damos cuenta que esto es otro mundo, una estación construida como si fuera una urbanización privada, en la que solo tienen cabida hoteles y apartamentos de 4 y 5 estrellas.
En cuanto bajamos del autocar, comenzamos a apreciar el cuidado que han puesto en las edificaciones, parece un parque Disney, construido con materiales de primerísima calidad junto a la base de los remontes que nos transportarán a una estación bendecida por la naturaleza.
Lamentablemente, cuando llegamos ya ha finalizado la prueba de Gigante de la Copa del Mundo, y el número de pistas abiertas es todavía muy limitado debido a que las precipitaciones de nieve no han sido todo lo abundantes que acostumbran en estas fechas. Pero lo que podemos probar nos deja más que satisfechos, tanto en pistas como fuera de ellas la nieve es fantástica. En Colorado se nos acaban los adjetivos para describir las maravillas que aquí encontramos, ya sea referido a la calidad de la nieve o la belleza de las montañas, como al excelente servicio que los visitantes recibirán en todo momento, tanto dentro como fuera de su alojamiento.
Por la tarde, dedicamos unas horas a visitar algunos establecimientos, y no dejamos de asombrarnos, cada uno es más lujoso y espectacular que el anterior. Hoteles y apartamentos con todo lujo de detalles y servicios, con infinitas posibilidades en función de las características y deseos de los esquiadores, con auténticas gangas para alojarse en propiedades situadas en la zona de Bachelor Gulch o incluso en la propia urbanización de Beaver Creek.
Al finalizar las visitas, subimos de nuevo al autocar que nos conducirá a nuestra próxima estación: Breckenridge. Llegamos de noche, dejamos el equipaje en la habitación y damos un paseo por la calle principal para buscar algún lugar donde cenar. En seguida se capta el ambiente diferente entre lo que es una estación diseñada para esquiar como Beaver Creek, de otra construida junto a un antiguo pueblo de minas de oro, como la de Breckenridge.
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